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Reviví la pasión en la pareja

“Antes, cualquier momentito era bueno, y no se necesitaba de preparación alguna. La pasión estaba a la orden del día y simplemente sucedía, sin importar mucho el lugar. Ahora pareciera que tengo la cabeza en otro lado.” Este planteo lo repiten una y otra vez en el consultorio tanto hombres como mujeres. Es que, a medida que aumentan las responsabilidades y las actividades extras y la familia crece, el deseo va perdiendo su fuerza, y es inevitable caer en la comparación con esas sesiones de sexo desenfrenado que ocurrían con frecuencia al principio de la relación.

El enamoramiento dura muy poco. Un año y medio como mucho. Por suerte es así, porque si no, nos moriríamos de un paro cardíaco inundados de adrenalina y una taquicardia que el organismo no podría resistir. Eso tiene que cambiar a algo más tranquilo, pero no necesariamente peor. No está bueno tener una visión tan romántica de lo que es el amor. La pasión varía con el tiempo, y eso no es necesariamente un problema.

“Tenemos todo: un techo, hijos, una carrera, un trabajo, pero, a la hora de la cama, caemos fundidos y toda la energía está para el zapping o las preocupaciones del día siguiente.” Parece ser una epidemia que ataca a muchas parejas, aunque sean muy jóvenes. Ritmos acelerados de trabajo o exámenes o tareas domésticas interminables que hacen que no encontremos ni el lugar ni el momento para la intimidad. Lo que sucede es que siempre se priorizan otras cosas, y se deja de buscar el espacio único para ambos, para el que antes nos preparábamos con toda dedicación . Hoy, ese momento se pospone por “obligaciones pendientes o más importantes”. La clave, entonces, es reservarse energía y una instancia temporal para el encuentro con el otro.

Por otro lado, hay que luchar contra la cuantificación del sexo: no importa ni cuántas veces por semana ni cuánto dura. La innovación no pasa por juegos sexuales o técnicas complicadas. Todo está en la mente. Hay que encontrar el espacio lúdico en la pareja sin manejarse con pautas prefijadas. Lo verdaderamente importante es encontrar lo que es bueno para ese momento de la vida y de la pareja, sin posponer ni anclarse a situaciones arcaicas que son irrepetibles. Debemos aprender a convivir con la propia realidad y disfrutar de ella.

Entonces volvé a enamorarte de él. Hacé un viaje al momentito en que lo conociste, siempre funciona. Date una buena ducha relajante, perfumate, usá un lindo conjunto de ropa interior, cociná o comprá algo rico que les guste a ambos, tomen un buen vino y disfruten de la compañía mutua. Tengan una buena charla, sin reproches. En fin, cambien algunas rutinas. Es que el sexo no empieza necesariamente en el dormitorio. Seguramente él va a estar encantado, y el resultado seguro terminará en un encuentro de mimos y caricias, tal vez sexo apasionado, pero seguro algo bien placentero

Fuente: www.revistaohlala.com

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