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Lucí los glúteos y el vientre plano

¿Quieres reducir la celulitis o la flacidez practicando un ejercicio completo, divertido y al aire libre?

Si probás ponerte unos patines y te animás a deslizarte por los parques y avenidas, no te arrepentirás.

Pocos deportes combinan tan bien una actividad física intensa con un estupendo rato de diversión. Patinar resulta muy gratificante, especialmente cuando ya le agarrás la “mano” y empezás a disfrutar de esa sensación de moverte en libertad en un espacio abierto; pero además, es una actividad aeróbica, que pone en marcha todo el organismo, activando la circulación sanguínea y quemando gran cantidad de calorías sin que casi te des cuenta.

Las piernas y los glúteos trabajan intensamente para conseguir deslizar el cuerpo, por lo que la práctica regular del patinaje garantiza unas piernas estilizadas de muslos y unos glúteos firmes en los que, dada la actividad muscular de la zona (especialmente los cuádriceps) la acumulación de grasa resulta impensable.

Aunque la parte inferior del cuerpo sea la que realiza un mayor esfuerzo, una de las ventajas de esta actividad radica en que, además, ayuda a tonificar el abdomen y las caderas, fundamentales a la hora de mantener el equilibrio y también las extremidades superiores que intervienen en el balanceo necesario para avanzar. Al patinar tenes a todos tus grupos musculares en “tensión”, quemando grasas y tonificando el vientre y las extremidades mientras  lo pasas genial ¿a que suena apetecible?

Un deporte completo

Para algunos deporte, para otros una actividad lúdica… sea cual sea tu idea, son muchos los beneficios que el patinaje puede aportarte.

Es una actividad aeróbica capaz de quemar tantas calorías como otros deportes de mayor impacto como correr o montar en bicicleta.

Aumenta la circulación sanguínea y la capacidad del sistema respiratorio, siendo beneficioso para pulmones y corazón.

Mejora la psicomotricidad, desarrollando la capacidad de equilibrio y los reflejos (tendrás que esquivar obstáculos y procurar no caerte).

Es un magnífico “antiestrés” y una actividad divertida con la que aumentarás la confianza en vos misma y en tus posibilidades de superación.

Aunque te parezca que eso de deslizarte sobre ruedas debe ser muy difícil, no lo es tanto. Basta con que estés decidida, no vayas con miedo (sí con prudencia) y empieces de manera progresiva.

En primer lugar acostumbrate a los patines, buscá un punto de apoyo (una barra, una pared o el brazo de otro patinador/a experimentado/a) y hace tus primeros pasos sobre ruedas sin soltarte. Tené en cuenta que desde ese primer momento en que empezas a mover tus piernas, ya estarás tonificándolas al tiempo que abdomen y glúteos.

Una de las ventajas de esta actividad es que verás sus beneficios en tu silueta con sorprendente rapidez. Cuando vayas sintiéndote cómoda y segura avanzá unos metros (siempre teniendo a mano un punto de apoyo). Al principio te resultará extraño, pero a medida que controles el equilibrio con ayuda de tus músculos, irás soltándote y empezarás a disfrutar.

Seguridad ante todo

Patinar no es en absoluto una actividad peligrosa pero para practicarla de manera segura debes tener en cuenta tres aspectos muy importantes: realizarla en un espacio idóneo, contar con el equipo adecuado y no excederte en tus posibilidades.

Respecto al equipamiento básico, es bastante sencillo y asequible. Tenés que elegir unos patines adecuados. Existe una gran variedad y es recomendable que acudas a un establecimiento especializado donde podrán aconsejarte. Si eres principiante podés optar por los de dos ejes con cuatro o seis ruedas (como los de los niños) o por unos en línea de cuatro ruedas, más cómodos y versátiles. Estos últimos son los más apropiados para patinadores no profesionales, que desarrollan su actividad como hobby (también los tienes de cinco ruedas para una mayor velocidad o de tres para patinar por campo “todo terreno”).

Además, es indispensable el uso de casco, rodilleras y coderas para proteger la cabeza y las articulaciones ante posibles caídas. En cuanto a la ropa, simplemente una con la que te sientas cómoda y te permita libertad de movimientos.

Procura patinar siempre en lugares con pocos obstáculos. Casi cualquier espacio adecuado para el paseo puede ser apto para practicar esta actividad: un paseo, un parque, una avenida, una gran plaza o incluso un skate park en el que, con la práctica, podés realizar incluso tus primeras piruetas.

Especialmente al principio, evitá los lugares abarrotados de gente que tendrás que esquivar y por supuesto no se te ocurra patinar por una calle, entre los autos, porque es realmente una temeridad.

Por último, disfrutá de esta actividad sin agobiarte. Andá poco a poco hasta que controles ese nuevo “medio de transporte” que te hará pasarlo bien mientras te ponés en forma estilizando tu figura, y, si te das un “culetazo”, sonreí y no te desanimes, es sólo cuestión de tiempo y práctica.

 

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