El mercado ofrece un sinfín de propuestas de estética y relajación. En medio de esta diversificación y variedad de precios, es tentador visitar los centros de belleza “picoteando” ofertas para probar distintos tratamientos.
Sin embargo, el resultado ideal -notorio, bien logrado y duradero- sólo se alcanza si realizamos el tratamiento acorde a nuestro estilo de vida, algo que complemente nuestra actividad cotidiana y nuestras propias características genéticas.
Si bien en términos generales debe existir un compromiso personal por parte del paciente en cuanto a mantener una alimentación saludable, evitar los excesos y realizar algún tipo de actividad física, aunque sean simples caminatas de treinta minutos, es posible elaborar para cada persona una combinación especial de tratamientos, porque no se trata de ir probando de todo, sino de elaborar un plan acorde.
La ley de compensaciones
Para las sedentarias: masajes reductores, modeladores, drenaje linfático manual, termoterapia, ondas rusas. Entre otros tratamientos, éstos resultan ideales para compensar la falta de actividad física de aquellos a los que les cuesta hacerse el tiempo para ir al gym. Con estos tratamientos los resultados son: tonificación, reducción de grasas, modelado de zonas dificultosas y eliminación de líquidos que el cuerpo retiene al estar mucho tiempo sin actividad.
Para las hiperactivas: masajes descontracturantes y relajantes, masajes con piedras calientes (stone massage), masajes con cañas de bambú y reflexología. Se trata de sumar actividades que aporten fuertes dosis de relax. Recordemos que el agotamiento crónico, las pocas horas de sueño y los intensos ritmos de vida cotidiana, se reflejan en el estado de nuestra piel y se manifiestan, además, en las tensiones de músculos y articulaciones.
Para las más “grandes”: radiofrecuencia, máscaras especiales, anti-age, descongestivas, peeling, mesolifting. En este caso, es preciso centrarse en tratamientos regenerativos, de recuperación y corrección, por eso son altamente recomendables estos procedimientos que, ya sea aisladamente o combinados, actúan de forma no invasiva, ayudando a la piel a regenerar el colágeno perdido.
Estos consejos no pretenden ser exhaustivos, pero sí un primer acercamiento para tener una noción más clara de qué podemos esperar de cada uno de ellos y en qué momentos de la vida pueden a llegar a sernos de mayor utilidad.

