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La toxina botulínica y sus usos innovadores

La  toxina botulínica es un tratamiento médico sencillo e indoloro que consiste en la aplicación de microinyecciones de toxina botulínica en ciertos músculos con el fin de relajarlos y conseguir que la contracción disminuya y que las arrugas y línea de expresión desaparezcan.

En menos de 30 minutos, un dermatólogo o cirujano clínico especializado en esta técnica, realiza el botox de manera segura y con buenos resultados. El efecto clínico comienza a observarse alrededor del cuarto días y es completo en torno a la semana.

Su duración suele ser de entre 4-6 meses aproximadamente, dependiendo de la zona y de la persona. Luego la toxina botulínica irá perdiendo su actividad hasta desaparecer.

Los primeros usos de la toxina botulínica se centran en los dos tercios superiores de la cara: frente, región glabelar (entrecejo), finas arrugas perioculares (patas de gallo) y arrugas de la frente. En todos estos casos, el objetivo es eliminar las arrugas y líneas de expresión y los resultados son satisfactorios.

También la toxina botulínica está indicada para el cuello. A partir de los 35 años pueden comenzar a aparecer arrugas en la parte superior del cuello que van haciéndose cada vez más notables con el paso del tiempo. Se trata de bandas laterales en forma de V y arrugas horizontales propias del envejecimiento de la piel.

Usos innovadores

Actualmente las aplicaciones clásicas siguen siendo las más demandadas porque, entre otras cosas, son las más conocidas pero han aparecido nuevos usos del botox que están ayudando a corregir algunas partes del rostro.

Estética

La nariz y la zona de la mandíbula son las áreas novedosas de aplicación del botox. Con estos tratamientos se mejorarán los rasgos del envejecimiento, propios del paso del tiempo y se potenciará una sonrisa sensual.

Nariz

Corrección de las llamadas ?líneas de conejito?. Son las líneas horizontales en la parte superior y caras laterales de la nariz, que pueden desaparecer inyectando toxina en los músculos oportunos.

Corrección de la punta nasal. A algunas personas, al sonreír la punta de la nariz tiende a descender y a acortarse el labio superior por la acción del músculo depresor del tabique nasal. La solución está en inyectar toxina botulínica en la punta, pero también puede obtenerse mejor resultado si se combina con material de relleno en la punta o en el dorso.

Corrección de sonrisas gingival. Se supone que la sonrisa más estética es aquella que muestra únicamente los dientes pero hay personas que al sonreír enseñan las encías y esto puede solucionarse inyectando pequeñas cantidades de botox en el músculo elevador del labio superior.

Corregir el aleteo nasal exagerado al sonreír, mediante inyección de botox en el ala nasa.

Mandibular

Uno de los primeros signos de envejecimiento que se detectan en el rostro es la pérdida de definición del ángulo mandibular por culpa de la diferente evolución de la piel y el músculo local.

La piel se vuelve flácida por el adelgazamiento de la epidermis y la alteración de las fibras de colágeno y elastina que la sostiene y los músculos pierden tonicidad. Con la inyección de pequeñas dosis de toxina botulínica en puntos estratégicamente seleccionados se consigue redefinir el ángulo de la mandíbula.

Salud

Aunque la toxina botulínica es sobre todo conocida por su amplia utilización en tratamientos estéticos, también ayuda resolver otros problemas de salud. En este ámbito, el producto ha supuesto una verdadera revolución en el tratamiento de la hiperhidrosis (sudoración excesiva).

Mediante la administración intradérmica profunda en la zona afectada ya sea axilas, plantas de pies y palmas de las manos, se logra una disminución importante de la cantidad de sudor, aproximadamente de un 70% en axilas y un 40% en palmas y plantas. Su éxito se debe a que la toxina botulínica bloquea también las fibras parasimpáticas de las glándulas sudoríparas.

Fuente: www.pulevasalud.com

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