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¿El dinero es un símbolo de poder en la pareja?

A pesar de los cambios socioculturales, la idea del hombre económicamente estable, responsable, protector y gentil sigue vigente.

El hombre sigue asociado al poder que da el dinero (en realidad, se lo da quién lo maneja), ocupa un mayor porcentaje de puestos jerárquicos y se lo ve como jefe de familia (aunque hay un 44 % de mujeres que están a cargo de sus hogares). El hombre gana un mejor salario que la mujer en puestos de igual jerarquía. Mientras tanto, la imagen de la mujer sigue asociada en gran parte al cuidado, al “ser” para los demás. La realidad es que, más allá de los modelos sociales, los hombres y las mujeres sueñan, crecen, tienen proyectos. Quieren ser independientes tanto en lo emocional como en lo económico. Arman historias de amores que engrandecen el corazón y también historias de amores desencontradas que nacen y crecen a través del conflicto que se manifiesta de distintas maneras y, una de ellas, es a través del dinero.

La forma en que cada integrante de la pareja maneja el dinero habla de su vínculo con el poder y del lugar que cada uno ocupa dentro de la relación. El tema que se hizo más complejo en estás últimas tres décadas, cuando creció significativamente

la tasa de inserción laboral de la mujer, lo que produjo cambios sociales importantes. Hoy en muchas familias, es la mujer quien tiene ese poder, esa protección, esa seguridad.

El dinero es un tema muchas veces central en las agendas de las parejas. Es por eso que hay que tomarlo de la manera más saludable, y es fundamental que sea un tópico más para hablar entre dos. Para consensuar y no como generador de peleas.

Se recomienda tomarse el tiempo necesario para negociar la distribución de los gastos fijando un orden de prioridades. Hay que acordar qué parte será destinada a los ahorros, y cuál al tiempo libre, a las salidas, los viajes y las compras. Sin importar quién tenga el mayor aporte -o si uno de los dos no aporta- se deben priorizar los intereses en común para la pareja.

Otra buena idea es armar juntos “acuerdos” que se puedan rehacer según las necesidades de los dos, tales como pueden ser cambios laborales, proyectos, o el nacimiento de un hijo. Otros convenios deben incluir que cada uno pueda elegir libremente cómo y cuándo gastar su dinero, independientemente del fondo común.

Crecemos entre frases, historias y citas que nos son trasmitidas desde chicos. Pero para sentir felicidad debemos seguir los parámetros del amor y de la convicción, aunque vivamos grandes tentaciones en el medio. No es el dinero el camino para lograr el verdadero poder, sino uno mismo al permitirse manejar sus emociones.

Fuente: www.entremujeres.com

 

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