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¿Cuantas veces te miras al espejo?

Cuando te levantas, después de la ducha, antes de salir de casa, cada vez que vas al baño, antes de un cita, cuando estás en un bar rodeada de espejos delatores… Presumidas o no, son muchas las veces que nos miramos al espejo. De forma premeditada o no –Cuántas veces oigo extasiada a una chica ideal (de esas a las que no puedes sacarle un pero) insistir con ahínco que “ni se ha mirado al espejo”, a lo que, mentalmente, respondo con cierta incredulidad, “imposible”– son muchas las veces que desviamos nuestra mirada hacia ese funcional objeto. Concretamente 38. Frente a las previsibles 18 (que tampoco están mal) de los hombres.

Al menos, esa es una de las conclusiones extraídas de un estudio del que se hace eco Daily Mail, que ha analizado nuestro comportamiento frente al espejo. Y además de corroborar que somos muchos más coquetas de lo que nos gusta reconocer –no acabo de entender esa intención de mostrar cierta despreocupación cuando llevas un look ideal que te ha costado mucho esfuerzo (y tiempo) hacer realidad (debemos preferir dar a entender que la naturaleza ha sido generosa con nosotras)–, ha confirmado que hacerlo durante mucho tiempo no es nada recomendable.

¿Los motivos? Prolongar el tiempo que te miras durante más de diez minutos causa ansiedad. E inseguridad. Porque, ¿a quién no le ha pasado eso de empezar a mirarse al espejo creyendo que su look era ideal y, de tanto mirarse, acabar por aborrecerlo? Pasa con frecuencia según este estudio, es un mal generalizado.

Y es que, al grupo de voluntarios estudiados (entre los que se encontraban también personas con trastorno dismórfico corporal) se les pasó un cuestionario para valorar su outfit antes y después de haber pasado esos diez minutos frente al espejo, siendo mucho más negativas sus opiniones después de haberlo hecho. Entre otros cosas porque irremediablemente fijas tu vista en esos pequeños defectos de nuestro cuerpo que no nos gustan.

Así que, después de leer este estudio –no apto para todas aquellas féminas que cuando están en medio de una conversación con un espejo dentro de su campo visual no pueden evitar desviar su mirada hacia la imagen que en él se refleja– parece de lo más recomendable racionalizar el tiempo que pasamos frente a este objeto.

Fuente: www.vogue.es

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