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¿Cómo disfrutar del verano sin correr riesgos? Los 10 errores más frecuentes.

Llega el verano, momento de abrir las ventanas y dejar correr el aire, de salir al jardín, acondicionar la terraza, hacerse un espacio en el balcón o encontrar el mejor lugar en la plaza. Tiempo de disfrutar de la naturaleza y salir al sol, fiel testigo de momentos felices. Es difícil no quererlo: después de exponerse unos minutos a su luz, uno se mira en el espejo y se percibe más agraciado, con menos defectos. El bronceado da vida al rostro, hace que cada vestido luzca mejor, y evita depender del maquillaje.

El sol regala energía, da sensación de bienestar, estimula la circulación, ayuda a conciliar el sueño, contribuye a la regulación de estados depresivos y favorece la producción de hormonas sexuales. Sin embargo, con sus rayos ultravioletas como representantes oficiales en la Tierra, y la capa de ozono deteriorada, el sol puede ser peligroso. Pero estar atentos no significa encerrarse en la oscuridad, sino tomar los recaudos para disfrutar del sol de manera conciente y precavida.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alarma: “Uno de cada tres tumores que se detectan son en la piel”. “La mayoría de las personas no lo sabe, probablemente porque sus apariciones más comunes son diagnosticadas a tiempo. Pero la tendencia mundial indica un incremento de un 3% anual, que se atribuye principalmente a las costumbres actuales”, dispara la doctora María Esperanza Pérez, del Área de Vigilancia de la Salud, Prevención y Control de Enfermedades de la OMS. “El culto a la estética considera que el bronceado es un signo de belleza”, justifica.

En Argentina, de 1992 a 2004 se detectó un incremento alarmante en el número de melanoma (gravedad intermedia) y un aumento de 2,25 veces el riesgo de carcinoma (gravedad alta), según la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD). Pero el cáncer de piel es una enfermedad que, detectada a tiempo, puede ser sólo una piedra en el camino. Por eso, la SAD hace hincapié en el control prematuro, con su 18° Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel, bajo el lema “Cuidá tu piel. Es la única que tenés”, que se lanza el lunes.

La doctora Virginia Mariana González, co-coordinadora de la cruzada, expone: “Queremos concientizar a la población sobre la existencia de esta enfermedad, y transmitir que entre sus factores de riesgo, hay uno que es evitable: la exposición inconciente a los rayos UV”. El otro objetivo es la detección precoz del cáncer de piel. Del 14 al 18 de noviembre, los hospitales, clínicas, centros médicos y profesionales particulares adheridos a la Campaña, brindarán consultas gratuitas en todo el país.

 

Los 10 errores más comunes

Hay creencias que se mantienen aunque sólo sean relatos sin fundamento o rumores que se han corrido en la historia. Los 10 pensamientos más comunes a desterrar son:

1 – “En unos años me empiezo a cuidar”

Quienes se exponen al sol en forma excesiva o han sufrido quemaduras graves deben saber que el efecto de los rayos UV es acumulativo y produce cambios irreversibles en la estructura de la piel. Hay que cuidarse siempre y cada una de las veces que uno está bajo el sol. “Si bien el cáncer de piel es más frecuente después de los 50 años, hoy se detecta en personas cada vez más jóvenes”, afirma la doctora. Protegerse de la radiación UV es fácil, sólo hay que acostumbrarse. Lo primero es evitar la exposición al sol durante las horas del mediodía. Además, usar crema protectora con factor mayor a 15 y renovarla cada dos horas.

2 –  “La piel oscura no necesita protección”

La OMS detalla que todos los tonos de piel están en riesgo y que las personas de piel blanca, ojos claros, pelo rubio o pelirrojo, pecas, antecedente de quemaduras o lunares muy numerosos, deben extremar los cuidados y protegerse con un FPS de 30 en adelante.

3 – “Si me tiene que tocar, me tocará”

La OMS asegura que el cáncer de piel, en gran medida, es prevenible si se evitan los factores de riesgo conocidos y modificables. “El más importante de todos es la exposición a los rayos ultravioletas (UV) procedentes del sol y de las camas o lámparas solares. Demasiada exposición puede cambiar la textura de la piel, hacer que envejezca de manera prematura y causar cáncer”, advierte la doctora Pérez, desde la sede en Washington de la OMS, quien aconseja que “para evitar la sorpresa, hay que vigilar la piel, realizarse autoexamen y consultar a un médico. Más aún si aparecen cambios en manchas, lunares u otro tipo de alteraciones”.

4 – “Si está nublado, no uso protector”

En días nublados o con neblina se reciben radiaciones UV igual que en días soleados y despejados. Además, “hacen efecto de lupa y de reflejos solares”, sostiene el doctor Alberto Velasco, coordinador de la 18° Campaña. La mismo ocurre con el cemento, la arena, el agua y la nieve: todos generan un reflejo que aumenta la quemazón en distinta proporción (la nieve es la más alta).

5 – “Sólo uso protector cuando voy a la playa o al mediodía”

Cualquier actividad al aire libre requiere protección. “No hay bronceado seguro”, asevera Velasco. “El sol está fuerte desde septiembre hasta abril: todos los meses implica un riesgo”, asegura el doctor Fernando Stengel, presidente de la Fundación Cáncer de Piel. “Una forma de darse cuenta es si la sombra que genera el sol es más corta que la altura de la persona”, enseña. Sombra corta = Riesgo alto. Sombra larga = Riesgo bajo. Además, hay que tener en cuenta que la franja horaria de riesgo y daño se ha ampliado, y abarca desde las 10 hasta las 16.

6 – “Me pongo el protector una vez que estoy bajo el sol”

El tiempo que tarda el producto en hacer efecto es de 30 minutos, sin excepción. Hay que aplicarlo antes de exponerse y renovarlo a las 2 horas. Por otro lado, los médicos sugieren no olvidar que si se suda o se hace deporte, se debe reponer el protector más seguido. “Una vez por hora”, aconsejan. Incluso, aclaran que si uno se mete al agua debe volver a protegerse. Las cremas catalogadas como “resistente al agua” tienen el efecto de fijar más el producto a la piel e impermeabilizar. Sin embargo, cuando uno se pasa la toalla, se viste por un rato, o se queda más tiempo en el mar o la pileta, lo erosiona y pierde efecto. Es importante repetir la aplicación con la piel seca.

7 – “Todos a la playa”

Antes del primer año de vida, los chicos deben alejarse de los rayos UV. A partir de los 6 meses, pueden exponerse ocasionalmente, con protector 60. Luego del año, hay que hacerlo con extremo cuidado. En el caso de las mujeres embarazadas, la SAD dice que deben reforzar la protección al estar bajo el sol, ya que “los cambios hormonales propios de la etapa provocan alteraciones en la coloración de la piel que se agravan con la exposición al sol”.

8 – “Iré al médico el año que viene”

Sí o sí, hay que visitar al dermatólogo una vez al año y solicitarle que realice una revisación integral. De ser posible, conviene elegir una fecha previa al verano, para asegurarse de que la piel está en condiciones óptimas. “El examen cutáneo debe ser total. Aconsejamos que el paciente aprenda a examinarse para poder guiar al médico en el momento de la consulta. También, que sea abierto y que admita la revisación total. Muchas veces, la vergüenza es un impedimento, pero cualquier parte del cuerpo puede ser blanco del cáncer de piel”, asegura el coordinador de la Campaña. Hay zonas comunes a la hora de encontrar lunares y manchas, que, en general, no se chequean, como la boca, el cuero cabelludo y las plantas del pie.

9 – “Con el protector solar, estoy protegido”

El doctor Stengel se opone a que el cuidado se reduzca a una crema: “Los protectores solares no son totales ni protegen como dicen sus publicidades. Los usuarios nos ponemos menos de 1 mg. por cm2, mientras que los ensayos para desarrollar las cremas se hacen con 2 mg. por cm2. De esta manera, un factor de protección solar (FPS) 50, pasa a proteger como un 15”, opina. Elegir la sombra, usar un sombrero de visera larga, anteojos con filtro UV y remera con mangas, ayudan a reforzar la protección. Recordar que la ropa mojada no protege.

10 – ¡Qué bien me queda el bronceado!

Mientras que el sol y las camas solares dan sensación de belleza a corto plazo, aumentan el riesgo de padecer cáncer de piel. Tanto el doctor Velasco como el doctor Stengel, llaman a las camas solares “camillas de irradiación ultravioleta”. “No son una cama donde se descansa; tampoco son solares, porque no replican al sol y uno se expone a rayos que generan daño”, explica Velasco. Por su parte, Stengel, no vacila: “Las camillas de irradiación han sido declaradas como un carcinógeno completo por la OMS. Brasil ya las clausuró, el Reino Unido las prohibió a menores de 18 años, y USA va en ese camino. Pero en Argentina los intereses económicos superan al interés por la preservación de la salud”, sentencia. Reflexiones para tener muy en cuenta.

Tips para cuidarse

*  En deportes al aire libre: colocarse protector solar antes de jugar y, en el entretiempo, hidratarse y refrescarse. Para el golf, además, usar sombrero de ala ancha en lugar de gorro y sombrilla de lona.
*  En el agua: no frotarse la piel después de nadar, porque el protector se saldrá.
*  En la altura: por cada 200 metros que se asciende, se incrementa en un 5% el efecto de la radiación UV. En la montaña hay que usar mayor protección.
*  Al manejar: El vidrio de los autos sólo bloquea los rayos UVB, pero no los UVA. Se requiere protector si se conduce mucho.

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