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Comida afrodisíaca ¿Mito o realidad?

“Si bien científicamente no está probada la existencia de alimentos que contengan tales cualidades, quizás algunos pueden ayudar a generar un clímax adecuado. Por ejemplo, las almendras, que tienen mayor contenido calórico y, por tal, energético”, dice Pettit.

Por su parte, el sexólogo Juan Carlos Kusnetzoff sostiene que “no existe la comida afrodisíaca. Se tejieron y difundieron metros de tinta para señalar que nueces, higos, frutos silvestres, bananas, avellanas y docenas de elementos comestibles son afrodisíacos. Pero, lamentablemente, no hay elementos farmacológicos efectivos para estos elementos”.

La socióloga Carola Chaparro explica que los beneficios que se le atribuyen a determinados alimentos “son propiedades simbólicas, es decir, funcionan dentro de un imaginario compartido, en una misma época, por grupos humanos de una misma cultura. Su efectividad depende del grado de convicción del comensal, más que del resultado de su ingesta”.

Mientras algunas culturas consideraron a los huevos de algunos animales o sus órganos sexuales como elementos de seducción, actualmente, la cultura occidental atribuye a otro conjunto de alimentos esos poderes. “Todo esto sucede porque para las personas, el hecho de alimentarse significa mucho más que saciar el hambre: es darle significado al mundo”, afirma Chaparro.

“No hay un ingrediente mágico. Nadie puede creer que por comer un plato de este tipo saldrá hecho una locomotora a vapor. Se trata de una propuesta lúdica, un juego que, si lo jugamos como cuando éramos niños, puede tener efectos demoledores”, dice Di Césare. Luces bajas, un clima agradable y una rica comida pueden ayudar a generar un clima sugerente. Sin embargo, el componente afrodisíaco más poderoso y sobre el que más hay que trabajar es, sin dudas, la imaginación.

Fuente: www.entremujeres.com

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